Mártires Cristianos

Hebreos 11:36-38
“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.”
Hombres y mujeres que dieron su vida por Amor a su Salvador. He aquí una selección de las últimas palabras expresada por algunos de ellos.
“Señor Dios, estos hombres me van a quitar toda una vida llena de miseria, pero tú me vas a dar vida eterna.” Maurice Blanc, Martirizado en Merindol en el año 1547
“Soy el trigo de Cristo; voy a ser molido con los dientes de fieras salvajes para que pueda ser hallado pan puro”. Ignacio (Obispo de Antioquia) minutos antes de ser arrojado a las fieras.
“No es nada nuevo para ti, OH Todopoderoso Jesús, detener los cursos de los ríos, ni hacer que alguien camine sobre el agua, como hiciste con tu siervo Pedro; el pueblo ya ha visto la prueba de tu poder en mí, concédeme ahora que dé mi vida por tu causa, OH mi Dios”. Quirino (Obispo de Siscia) antes de ser arrojado al río Danubio con una piedra atada al cuello.
“¡Mis doctrinas! No sostengo doctrinas propias; lo que predico son las doctrinas de Cristo, y por estas daré mi sangre, me consideraré feliz de poder padecer por causa de mi Redentor.” Dominico (Erudito militar y evangelista protestante) antes de morir martirizado en Italia .
“Cuando el hombre sea capaz de comer y digerir una sólida piedra entonces se desvanecerá la religión por la que voy a sufrir, y no antes.” Catelin Girard antes de ser quemado en la hoguera.
“Venid aquí, y prended el fuego delante de mi cara; si le hubiera temido a las llamas, no habría venido a este lugar… A ti, OH Cristo, te ofrezco esta alma en llamas.” Jerónimo de Fraga antes de ser quemado en la hoguera.
Policarpo, el venerable obispo de Esmirna, se ocultó al oír que le estaban buscando, pero fue descubierto por un niño. Tras dar una comida a los guardiaas que le habían prendido, les pidió una hora de oración, lo que le permitieron, y oró con tal fervor que los guardias que le habían arrestado sintieron haberlo hecho. Sin embargo, lo llevaron ante el procónsul, y fue condenado y quemado en la plaza del mercado.
El procónsul le apremió, diciendo: «Jura, y te daré la libertad: Blasfema contra Cristo.»
Policarpo le respondió: «Durante ochenta y seis años le he servido, y nunca me ha hecho mal alguno: ¿Cómo voy yo a blasfemar contra mi Rey, que me ha salvado?» En la estaca fue sólo atado, y no clavado como era costumbre, porque les aseguró que se iba a quedar inmóvil; al encenderse la hoguera, las llamas rodearon su cuerpo, como un arco, sin tocarlo; entonces dieron orden al verdugo que lo traspasara con una espada, con lo que manó tal cantidad de sangre que apagó el fuego. Sin embargo se dio orden, por instigación de los enemigos del Evangelio, especialmente judíos, de que su cuerpo fuera consumido en la hoguera, y la petición de sus amigos, que querían darle cristiana sepultura, fue rechazada.
¿No deberíamos avergonzarnos esta fe mediocre que se predica en nuestras iglesias? ¿No es vergonzoso que el evangelio haya caído hasta convertirse en una suerte de “sacarle a Dios el máximo provecho”?
Dios les bendiga.
Ps. Carl Hardmeier
“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.”
Hombres y mujeres que dieron su vida por Amor a su Salvador. He aquí una selección de las últimas palabras expresada por algunos de ellos.
“Señor Dios, estos hombres me van a quitar toda una vida llena de miseria, pero tú me vas a dar vida eterna.” Maurice Blanc, Martirizado en Merindol en el año 1547
“Soy el trigo de Cristo; voy a ser molido con los dientes de fieras salvajes para que pueda ser hallado pan puro”. Ignacio (Obispo de Antioquia) minutos antes de ser arrojado a las fieras.
“No es nada nuevo para ti, OH Todopoderoso Jesús, detener los cursos de los ríos, ni hacer que alguien camine sobre el agua, como hiciste con tu siervo Pedro; el pueblo ya ha visto la prueba de tu poder en mí, concédeme ahora que dé mi vida por tu causa, OH mi Dios”. Quirino (Obispo de Siscia) antes de ser arrojado al río Danubio con una piedra atada al cuello.
“¡Mis doctrinas! No sostengo doctrinas propias; lo que predico son las doctrinas de Cristo, y por estas daré mi sangre, me consideraré feliz de poder padecer por causa de mi Redentor.” Dominico (Erudito militar y evangelista protestante) antes de morir martirizado en Italia .
“Cuando el hombre sea capaz de comer y digerir una sólida piedra entonces se desvanecerá la religión por la que voy a sufrir, y no antes.” Catelin Girard antes de ser quemado en la hoguera.
“Venid aquí, y prended el fuego delante de mi cara; si le hubiera temido a las llamas, no habría venido a este lugar… A ti, OH Cristo, te ofrezco esta alma en llamas.” Jerónimo de Fraga antes de ser quemado en la hoguera.
Policarpo, el venerable obispo de Esmirna, se ocultó al oír que le estaban buscando, pero fue descubierto por un niño. Tras dar una comida a los guardiaas que le habían prendido, les pidió una hora de oración, lo que le permitieron, y oró con tal fervor que los guardias que le habían arrestado sintieron haberlo hecho. Sin embargo, lo llevaron ante el procónsul, y fue condenado y quemado en la plaza del mercado.
El procónsul le apremió, diciendo: «Jura, y te daré la libertad: Blasfema contra Cristo.»
Policarpo le respondió: «Durante ochenta y seis años le he servido, y nunca me ha hecho mal alguno: ¿Cómo voy yo a blasfemar contra mi Rey, que me ha salvado?» En la estaca fue sólo atado, y no clavado como era costumbre, porque les aseguró que se iba a quedar inmóvil; al encenderse la hoguera, las llamas rodearon su cuerpo, como un arco, sin tocarlo; entonces dieron orden al verdugo que lo traspasara con una espada, con lo que manó tal cantidad de sangre que apagó el fuego. Sin embargo se dio orden, por instigación de los enemigos del Evangelio, especialmente judíos, de que su cuerpo fuera consumido en la hoguera, y la petición de sus amigos, que querían darle cristiana sepultura, fue rechazada.
¿No deberíamos avergonzarnos esta fe mediocre que se predica en nuestras iglesias? ¿No es vergonzoso que el evangelio haya caído hasta convertirse en una suerte de “sacarle a Dios el máximo provecho”?
Dios les bendiga.
Ps. Carl Hardmeier